La pérdida de memoria puede ser muy común en la tercera edad. Son muchas las asociaciones, centros de día o de mayores que incorporan en sus proyectos dinámicas o juegos que entrenan la memoria. De esta forma, al mismo tiempo que se realizan ejercicios para recordar, se crean momentos agradables, donde se está en compañía y se puede pasar un buen rato.

Dentro de estos proyectos son múltiples las actividades que se pueden plantear. Desde Educambia, hemos elaborado un sencillo material para ser utilizado en dinámicas y juegos de esta índole. Este recurso está basado en los refranes, esas frases de la sabiduría popular que tanto escuchamos y utilizamos de forma casi inconsciente.

Los refranes se convierten de esta manera en el apoyo para poner en marcha la memoria, teniendo en cuenta que además, al ser oraciones que todo el mundo ha utilizado o escuchado alguna vez, se pueden asociar a otros recuerdos; y sin olvidar que algunos de ellos pueden ser divertidos, simplemente por cómo están formulados o por su significado.

Dejamos a vuestra disposición este material didáctico que consiste en 55 refranes, cada uno de los cuales está divido en dos partes. En la primera parte está escrito el inicio del refrán, y en la segunda aparece el final. La idea básica es que a través de una de las partes, las personas mayores puedan recordar el resto del refrán.

Actividad 1.- Un puzle de refranes.

Si estamos trabajando con un grupo de personas mayores, podemos volcar todos los refranes de forma desordenada encima de una mesa. Realizaríamos una actividad amena y divertida, en la que todas las personas integrantes del grupo, hablando y ayudándose las unas a las otras, van uniendo las mitades de los refranes hasta conseguir juntar los 57.

Sería como hacer un puzle, en el que se dialoga, se leen las diferentes partes, se establece la ayuda mutua y se va intentando que todo el equipo ejercite la memoria.

Actividad 2.- ¿Quién tiene la otra mitad?

Esta es también una actividad de grupo.

Para comenzar desordenaríamos los refranes y repartiríamos las tarjetas entre las y los participantes. Cada persona debe tener el mismo número de tarjetas y lo ideal es que tuvieran tres. Aunque esto dependerá de los problemas de memoria que el grupo demuestre tener.

Teniendo en cuenta esto, si hay un grupo, por ejemplo, de 10 integrantes, y repartiéramos tres tarjetas, estaríamos jugando con quince refranes, ya que cada tarjeta contiene la mitad de un refrán.

Una vez que se han repartido, durante los primeros minutos de la actividad, cada persona leerá para sí misma las tarjetas que le han tocado e intentarán pensar en la otra mitad del refrán.

Después, por turno, se leerá en voz alta y la persona que tenga la mitad correspondiente deberá ofrecerla para juntar el refrán. De esta manera todo el mundo escuchará en voz alta los refranes, y pondrán en juego, primero, la memoria de forma individual y después de forma colectiva.

Actividad 3.- Recordemos sin leer.

En esta actividad la educadora o educador leerá en voz alta la primera parte del refrán y el grupo deberá recordar el final y decirlo. También se puede hacer a la inversa, es decir, leer el final y que el grupo recuerde el principio, aunque esta modalidad es más complicada.

Este puede ser un juego introductorio, que se desarrollaría antes de las dos actividades que acabamos de describir, con el objetivo de averiguar si el grupo conoce todos los refranes y el grado de dificultad que tiene para recordarlos.

Se trata sobre todo de pasar un buen rato en compañía a la vez que se ejercita de forma lúdica la memoria. Por eso hay que evitar que cualquier persona se sienta mal si no llega a recordar lo que se le pide, y es fundamental que todo el equipo se ayude, y que la educadora o educador se centre en aquellas personas que tengan más dificultades.

Por supuesto podemos completar estas actividades de diversas maneras. Os proponemos algunas ideas:

  • Pedir que expliquen algún refrán y que cuenten alguna anécdota de su vida que tenga relación con el mismo.
  • Solicitar que elijan el que más les guste y que expliquen el por qué.
  • Preguntarles cuáles son los que más utilizan en su vida cotidiana.

Si en nuestro hogar hay una persona mayor con problemas de memoria, es muy aconsejable que se hagan este tipo de actividades, aunque modificándolas. Por ejemplo, se puede dar cada día 10 refranes y unir las partes. Volvemos a insistir en la importancia que tiene que la persona mayor realice estos juegos en compañía, ofreciéndole ayuda, si no, pueden ser aburridos y de lo que se trata es de divertirse en familia.

Para terminar nos gustaría señalar que este material también puede ser utilizado para otro tipo de actividades, como por ejemplo, para la asignatura de lengua en Primaria, para jugar con nuestros hijos e hijas y explicarles el significado de los mismos, actividades de español para inmigrantes, etc. Como siempre decimos, ¡en educación es imprescindible la imaginación!