Ser inteligentes emocionalmente no consiste en saber estar siempre contento o contenta, sino en comprender cuáles son las reacciones emocionales adecuadas al valor de las situaciones, tener determinación para mejorarlas y saber sobreponerse a ellas.

Es tanta la importancia que tienen las emociones en nuestras vidas, que una de las tareas que tenemos los y las docentes es la de educar con inteligencia emocional, la cual nos llevará a obtener numerosos beneficios. Si hacemos que los niños y niñas comprendan las emociones del resto de la clase junto con las suyas propias, conseguiremos que nuestro alumnado sea un verdadero grupo unido basado en la empatía y el autoconocimiento, quizá podamos cambiar la competitividad de hoy, tan agresiva a veces, por un modelo más sano y constructivo. Por otro lado, nuestra motivación a la hora de trabajar en el aula se incrementará cuando veamos los resultados obtenidos.

A continuación se presentan algunos ejercicios que podemos poner en práctica en nuestra aula sin que supongan obstáculos a la hora de trabajar los contenidos académicos, sino todo lo contrario. Al trabajar las emociones en clase incentivaremos la confianza en nuestro alumnado pues estaremos creando un clima adecuado para que sientan seguridad a la hora de expresar sus sentimientos.

Videocuento del cuento “El monstruo de colores” (Anna Llenas, 2012) extraído del blog http://auladeelena.com.