Cómo detectar trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes

Los trastornos de la alimentación en adolescentes se engloban dentro de los trastornos emocionales más frecuentes y alarmantes que existen en nuestra sociedad. Según varios estudios, son padecidos por un 50% de la población y el 90% son chicas, en edades comprendidas entre los 12 y los 29 años.

Las causas que originan los desordenes alimenticios en la adolescencia son varias y entre ellas encontramos los cambios hormonales y biológicos que aparecen a estas edades y que no son aceptados de manera natural, lo que provoca un auto-rechazo e insatisfacción con nuestro propio cuerpo.

Las imágenes que nos muestran los medios de comunicación y la publicidad son muy responsables de esta problemática, donde se transmite y concibe la belleza suprema con la delgadez extrema. La educación en este sentido juega un papel muy importante, ya que es necesario que mediante ella se ayude a analizar de manera crítica el contenido que nos ofrecen diariamente para así, nos dejarnos influenciar de manera sumisa e indiscriminada.

Ensalada

Las enfermedades de trastorno alimenticio son desgraciadamente muy conocidas por casi todas las personas, ya que aún no habiéndolas padecido personalmente, es muy usual conocer a alguien que se haya encontrado en esta situación. Las más comunes son la anorexia, anorexia nerviosa, bulimia y vigorexia, aunque también nos podemos encontrar con el lado totalmente opuesto: la megarexia (la persona se percibe muy delgada aunque en realidad tiene obesidad). También existe el trastorno compulsivo alimenticio o trastorno por atracón, donde la persona tiene una sobreingesta de alimentos compulsiva pero a diferencia de la bulimia, no se provoca el vómito.

Las consecuencias de los trastornos de la conducta alimentaria son muy destructivas y a la larga, pueden ser fatales. Algunas de ellas son: alteraciones de la conducta, baja autoestima, ansiedad, amenorrea, pérdida de cabello, problemas dentales, heridas y malformación en los dedos, arritmias cardiacas, trastornos digestivos, etc.

A continuación os presentamos una serie de aspectos que pueden ser síntomas y por consiguiente señales de alarma, que nos ayudaran a detectar los trastornos de la conducta alimentaria:

  • Obsesión por pesarse continuamente o pánico a hacerlo.
  • Pérdida de peso descontrolada, fluctuaciones de peso rápidas y realización de ejercicio desmesurado.
  • Evitar comer en familia, grupo, etc. con excusas reiteradas.
  • Forma de comer poco común: corta los alimentos en trozos muy pequeños, separa determinados alimentos, esconder comida, etc.
  • Visitas frecuentes y reiteradas al baño después de comer.
  • Utilización de laxantes o pastillas adelgazantes.
  • Admiración de la delgadez de los demás y comentarios de auto-rechazo de su propio cuerpo.
  • Envoltorios o restos de comida escondidos.
  • Bajo rendimiento y dificultad de concentración.
  • Relaciones familiares y sociales se deterioran sin motivo aparente. Búsqueda del aislamiento por evitar los momentos de comida conjunta.
  • Etc.

Si somos conscientes de que alguien tiene este tipo de trastornos no va a ser fácil actuar para ayudar a la resolución del problema. Lo más importante es hacer ver a la persona que necesita ayuda. Para ello se pueden seguir los siguientes consejos:

  • No mencionar ni comentar nada sobre su aspecto físico.
  • Hacerle ver nuestra preocupación sin juzgar ni criticar.
  • Mostrar comprensión hacia sus miedos y preocupaciones. Empatizar.
  • No sorprendernos ante la resistencia que muestre. Es muy normal que se sienta atacado o atacada.
  • Consultar a profesionales cualificados que se dediquen a la psicología para adolescentes.

Por otro lado, decir que existen varios test para saber si sufrimos personalmente esta problemática. Os dejamos algunos enlaces de test de trastornos alimenticios orientativos:

TEST 1
TEST 2
TEST 3

Por último, destacar nuevamente la importancia de la educación para prevenir los trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes; es una de las armas más poderosas y elemento imprescindible para combatir la influencia a la que nos someten diariamente desde diferentes medios. Ayudemos a desarrollar mentes críticas que cuestionen los ideales estéticos y fomentemos la valoración positiva y el respeto de nuestro valioso cuerpo.

La herramienta de la educación es muy efectiva en cuanto a la prevención, pero si se observa que la persona ha comenzado a padecer el trastorno es necesaria la ayuda de profesionales de la psicología.

2017-08-16T12:04:15+00:00

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