Llegar a un barrio nuevo, patear sus calles y hacerte visible siendo invisible no es nada fácil. La clave de la educación de calle son las relaciones personales y para que estas den sus frutos deben de ser sinceras. No todo el mundo está cualificado para realizar esta labor, ya que se requieren determinadas características personales y sociales como la empatía, carisma, humildad, honestidad, etc.

PobrezaAquí os dejamos algunos consejos que os servirán de ayuda para establecer relación con aquellas personas a las que queremos ayudar.

  • “Calle arriba-calle abajo”: pasear por las calles, observar a las personas que viven en el barrio, explorar sus rincones, analizar los recursos e infraestructuras con las que cuentan, entrar en alguna tienda a comprar, examinar sus modos de vida, costumbres y actitudes.

  • Es posible que si frecuentamos lugares de encuentro como plazas o parques algún chico o chica nos pregunte o diga algo; este es el mejor de los casos porque aquí ya tendremos el primer acercamiento.

  • Si no ocurre lo anterior (algo muy probable) cualquier excusa es buena para tener un primer contacto: preguntar por una calle, pasar un balón que se ha escapado, pedir información acerca de un lugar que buscas, etc.

  • Poco a poco iremos ganando terreno y se irán acostumbrando a nuestra presencia. En este punto y una vez que conozcamos cómo funciona el barrio y sus habitantes podremos proponer alguna alternativa. Antes de proponerlas es importante preveer los recursos y la metodología que seguiremos a la hora de llevarlas a cabo. Algunos ejemplos de acercamiento:

    • Me han dicho que por aquí a la gente se le da genial el fútbol y estoy buscando a personas que quieran formar un equipo para participar en un campeonato”.

    • Me gusta bastante la música que escucháis y he visto que os movéis bien; hay un concurso en el centro social “Educambia”, está aquí al lado, por si os queréis apuntar”.

Estos consejos son generales y se pueden utilizar con niños y niñas, adolescentes y adultos, pero siempre teniendo en cuenta que cada persona y barrio es totalmente diferente; siempre deberemos adaptar nuestra intervención en función de las necesidades que detectemos.

Creemos necesario recordaros que en este tipo de intervenciones en las que se crean lazos de amistad y afecto nuestra misión no es dirigir la vida de nadie, sino ayudarles a descubrir diferentes alternativas, hacerles conscientes de que tienen un amplio abanico de posibilidades en el que escoger más libremente el camino de su vida.

El trabajo de educación de calle es complicado y supone un gran reto para los profesionales de este ámbito, pero también es una de las labores con mayores recompensas que nos ofrece la educación.