¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia toma protagonismo en numerosos estudios relacionados con la medicina, la psicología y también con la educación. Es tanta la repercusión que tiene que muchos autores y autoras llevan investigando sobre la resiliencia desde hace varias décadas. Los estudios dedicados a este término provocan que en la actualidad, el debate sobre la resiliencia siga abierto debido a las distintas formas que hay de verla y los numerosos aspectos que giran alrededor de ella.

Imagen destacada resilienciaEn este artículo, queremos ofrecer una pequeña aproximación a este controvertido concepto desde el ámbito de la educación, partiendo de la idea de que la resiliencia no es una capacidad individual sino un proceso que experimenta la persona en algún momento de su vida.

En la mayoría de los estudios realizados sobre la resiliencia, la describen como la capacidad humana para sobreponerse a una adversidad o a algún acontecimiento relevante, como por ejemplo, la pérdida de un ser querido, una catástrofe natural, o la experiencia de un accidente. Pero esta capacidad va más allá, pues la persona nunca vuelve al estado original después de una adversidad, sino que, una vez superada la situación adversa, resurge de nuevo totalmente transformada. Es decir, una persona experimenta una situación traumática en su vida y después de un tiempo, es capaz de superar dicha situación, volviendo de nuevo a tomar las riendas de su vida, pero sin ser la misma persona, pues la situación traumática le hará ver el mundo que le rodea desde otra perspectiva.

Es cierto que en el párrafo anterior se asocia la resiliencia a la capacidad humana, pues se nos hace necesario explicarlo desde este enfoque para que el lector o lectora entienda qué es realmente la resiliencia. Pero daremos otro paso más, pues pensamos que la persona no es o es resiliente, sino que ésta vive procesos resilientes.

Ahora pensemos que esa persona que ha experimentado una situación adversa en su vida, ha estado rodeada de numerosos factores que han potenciado que el proceso resiliente surja. Estos aspectos pueden ser una familia que le ha brindado apoyo, un contexto escolar positivo o incluso un educador o educadora si nos sumergimos en un ambiente educativo.

Son muchos los factores que están alrededor de estos procesos ayudando a éstos puedan emerger:

Características individuales.

Estas características van asociadas a la persona que vive procesos resilientes. Algunas de ellas son optimismo, motivación, empatía, iniciativa propia, capacidad de pensamiento crítico o el humor. Son características que las puede tener interiorizadas una persona o que se pueden aprender con el tiempo.

Necesidades básicas.

Son las necesidades primarias que deben estar cubiertas para que una persona pueda vivir procesos resilientes. Se refieren a la alimentación sana, el sueño, el descanso o una vivienda digna.

Redes de apoyo, familia, comunidad educativa y comunidad.

Estas se presentan como los agentes que pueden estar alrededor de la persona que experimenta procesos resilientes. Como hemos mencionado, cuando una adversidad aparece en la vida de una persona, le será más fácil sobreponerse a ella si está acompañada por personas cercanas. De esta forma, las redes de apoyo se convierten en unos de los aspectos necesarios para que la persona pueda vivir un proceso resiliente. Estas redes de apoyo son la familia, las amistades, la comunidad en la que se socializa y la comunidad educativa, tanto formal como no formal, por la que pasa una persona a lo largo de su vida.

Tutor o tutora resiliente.

Esta figura educativa se presenta como aquella persona que puede acompañar al educando para que viva un proceso resiliente. Es decir, el tutor/a resiliente puede ser un educador, una madre, un amigo o una vecina; aquella persona que establezca un vínculo con el/la educando. De esta forma, la persona se sentirá acompañado/a y tendrá más probabilidades de experimentar procesos resilientes.

Nos resulta complicado resumir qué son los procesos resilientes y cómo pueden surgir, pero desde aquí, la idea principal que queremos plasmar es que la resiliencia debe ser un tema estudiado por los agentes educativos, pues al fin y al cabo, se considera otra forma diferente de educar. Educar con una base de resiliencia potenciará que las personas con las que trabajamos se sientan acompañadas en sus momentos más difíciles. Así podremos potenciar la superación de las adversidades que se presentan en algunos momentos de nuestras vidas.

Aconsejamos el libro de “La resiliencia. Crecer desde la adversidad”, de Anna Forés y Jordi Grané, como una aproximación teórica al concepto.

2017-08-16T19:57:38+00:00

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