Trastornos de conducta en la adolescencia

Cómo ayudar a jóvenes con problemas de conducta, es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos diariamente tanto en el ámbito profesional como en el familiar. Pero antes de abordar este tema, queremos señalar la importancia que tiene saber diferenciar los comportamientos propios de la adolescencia que provienen de los cambios corporales y mentales, de aquellos comportamientos que van más allá y que pueden dar lugar a un trastorno psicológico.

En artículos anteriores ya hemos explicado lo importante que es para nosotras hacer esta diferenciación.

Vivir en contextos desfavorecidos o sufrir riesgo de exclusión social es un detonante característico para padecer alguno de estos trastornos, tanto en la infancia como en la adolescencia. A la hora de abordarlos, es importante averiguar cuáles son las causas que los originan, puesto que este análisis nos va a permitir también saber si el problema se puede trabajar a través de la educación social o la psicología.

Volvemos a destacar que no siempre que aparezcan determinadas conductas existirá irremediablemente un riesgo de padecer algún trastorno. Pero si los comportamientos negativos van en aumento, perseveran en el tiempo y aparecen en varios contextos, deberemos prestar atención y consultar a especialistas.

Desde el ámbito de la psicología los desórdenes de conducta se definen como alteraciones del comportamiento que influyen de manera negativa en el desarrollo de la persona, englobándose éstos como uno de los trastornos psicológicos más comunes en la adolescencia.

Esquema trastornos psicológicos en la adolescencia

En los siguientes párrafos os mostramos la clasificación del DSM-IV de estos trastornos (englobados en tres grandes grupos). Destacamos la posibilidad de la existencia de cierta comorbilidad entre ellos, aunque también se pueden dar de manera aislada.

Esta clasificación es meramente descriptiva y atiende a los parámetros psicológicos que aparecen en dicho manual. De hecho, comprobaréis como muchas de las descripciones son comportamientos que todo el mundo puede tener en un momento dado, y más en esta etapa de la vida. Por ello, os aconsejamos que entendáis que estas pautas de comportamiento deben darse con bastante frecuencia, en diversos contextos, sin motivo aparente, y que consultéis siempre con profesionales de la educación y la psicología.

Déficit de atención y comportamiento perturbador:

(En el DSM-V estos dos trastornos aparecen ya separados debido a que sus causas son diferentes).

Dentro de esta categoría nos encontramos el déficit de atención propiamente dicho y otros dos trastornos que corresponden al comportamiento perturbador.

  • Trastorno hipercinético de la conducta o hiperactividad (Déficit de atención): se caracteriza por una excesiva actividad motora sin control, impulsividad y falta de atención. Los signos se hacen evidentes en la mayoría de los casos en la infancia, aunque no debemos confundir la actividad nerviosa y curiosa propia de los niños y niñas con el diagnóstico hiperactivo. Sus características más frecuentes son:
    • Dificultad de concentración.
    • Intranquilidad.
    • Verborrea e interrupción de las personas en las conversaciones.
    • Facilidad de distracción.
    • Impulsividad.
    • Impaciencia.
  • Trastorno de conducta negativista desafiante: se caracteriza por una conducta de oposición y hostilidad continua hacia las figuras de autoridad (aunque también puede ir dirigida al grupo de iguales). Algunas de sus características más usuales son:
    • Discusiones frecuentes con adultos.
    • Aparición continua del rencor y la cólera.
    • Molestar a los demás de manera premeditada.
    • Deseos de venganza.
    • Culpar a los demás de sus propios errores. No se responsabiliza de sus fallos.
    • Desafía continuamente las normas establecidas y a las personas que las aplican.
  • Trastorno de conducta disocial: se caracteriza por un comportamiento que viola los derechos de otras personas y la transgresión de las normas. Va más allá de la típica rebeldía juvenil, porque se participa de manera consciente y premeditada actuando para perjudicar y originar conflictos. Se presenta más frecuentemente en niños que en niñas. Sus características más usuales son:
    • Peleas físicas y verbales.
    • Robos en casa, aula, establecimientos, etc.
    • Mentiras reiteradas.
    • Escaparse de la escuela, casa, instituto.
    • Vandalismo.
    • Crueldad y maltrato hacia personas y animales.
    • Intimidación hacia otras personas.

Alteraciones de la conducta secundarias:

  • Comportamiento disruptivo: en la mayoría de las ocasiones se asocia con el ámbito escolar y se caracteriza por la acción continuada de interrupción y ruptura del proceso de enseñanza-aprendizaje. Esto dificulta la armonía del grupo y genera un impacto negativo en al aprendizaje del alumnado. Los comportamientos que indican este tipo de conductas son:
    • Ruidos corporales (risas, eructos, silbidos, palmas, etc.).
    • Levantarse continuamente sin motivo.
    • Salir y entrar de la clase sin permiso y repetidamente.
    • Gritar, cantar e insultar.
    • Hacer ruido con lápices, golpear la mesa, etc.
    • Estropear los materiales comunes.
    • Burlarse de los compañeros y compañeras, coger sus cosas sin permiso, etc.

Como se puede observar, sobre todo en este último trastorno, es muy difícil separar la conducta o comportamiento de aquellas personas que se rebelan contra la autoridad, la obligación o lo que no les gusta hacer (todo esto tiene muchas explicaciones y estrategias educativas y sociales) y lo que en el ámbito psicológico se considera un trastorno.

Debemos tener presente y asimilar que el proceso de enseñanza implica dificultades, y que, lamentablemente, son pocas las ocasiones en las que la educación se ve desligada del adoctrinamiento y la autoridad. Nosotras pensamos que es normal que en este tipo de ambientes educativos se produzcan estos comportamientos en la etapa de la adolescencia, y no consideramos que por ello haya presencia de trastornos.

Existen algunas estrategias conductuales que el profesorado puede aplicar con facilidad para combatir este tipo de comportamiento. Algunas de ellas son:

Estrategias:

  • No levantar el tono de voz. Si no se te escucha, el alumnado se dará cuenta de ello y poco a poco se irá produciendo el silencio. El alumnado mismo hará callar a quién está generando ruido.
  • No permanecer de manera estática en la silla. Pasear continuamente por el aula y más frecuentemente por la zona donde se produce el ruido.
  • Emplear técnicas educativas originales e innovadoras que capten la atención del grupo. Cambiar los recursos y estrategias para dar la próxima clase.
  • No perder el control ni gritar.

Os animamos a entender cómo se comportan los y las adolescentes con una mente abierta, intentando comprender sus cambios y poneros en su situación. No merece la pena creer que existe un trastorno cuando se pueden tratar ciertos comportamientos y actitudes desde el ámbito de la educación con paciencia y comprensión. Sólo, y como señalábamos al principio, si estas conductas presenta un problema grave, algo que no se puede controlar, es cuando se debería actuar desde otros ámbitos.

2017-08-16T13:02:16+00:00

2 Comments

  1. Rosalbina Cristancho ayala 17/05/2016 at 4:34 am - Reply

    Me ha parecido excelente porque tengo un hijo de 15 años con problemas de adaptación al nivel educativo presente

    • educambi@ 17/05/2016 at 8:24 am - Reply

      Muchas gracias por su comentario Rosalbina Cristancho Ayala. Nos alegra saber que nuestro contenido le resulta interesante y útil. Un saludo.

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